El origen del Palacio del Buen Retiro y su evolución como complejo histórico en el centro de Madrid
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| Casón del Buen Retiro en la actualidad |
El Palacio del Buen Retiro tuvo su origen en la orden dada por Felipe II de crear un cuarto real junto a la actual iglesia de San Jerónimo, en el el que el monarca pudiera tener un lugar de esparcimiento, o incluso de retiro durante las épocas de cuaresma, penitencia o luto, sin tener que salir de la corte. Posteriormente, quiso renovar el 'Cuarto Viexo e San Jerónimo' incluyendo unos terrenos anexos propiedad del conde-duque de Olivares, cediéndoselos al rey. Las primeras representaciones del monasterio se encuentran en mapas de 1635, donde puede verse cómo desde la Puerta del Sol se extiende una calle directa hacia este edificio (carrera de San Jerónimo, donde se sitúa el Congreso de los Diputados) y a lo que actualmente es el Retiro. En cuanto al Monasterio de los Jerónimos (actual Iglesia de San Jerónimo el Real), que también forma parte del complejo museístico de El Prado, decir de él que fue inaugurado el 6 de mayo de 1465, en la zona actual de San Antonio de la Florida. Los monjes solicitaron su traslado posteriormente al lado del actual museo, donde se construyeron estos aposentos o ‘cuartos reales’, lugares tranquilos de descanso para los monarcas junto a huertos y arroyos. Las obras del Cuarto Real dieron comienzo en 1630 (esta zona era entonces el límite oriental de Madrid) dirigidas por el conde-duque, que fue nombrado alcaide del real sitio. La nueva residencia del monarca se construyó siguiendo el modelo
de alcázar de planta cuadrada con torres en las esquinas coronadas por
chapiteles (remates piramidales en lo alto de las torres) y un gran patio central. Con la finalización del palacio en 1633 (un palacio desarticulado sin eje principal), el real sitio, que cambió su
nombre de 'cuarto real de San Jerónimo' por el de 'Casa Real del Buen Retiro',
se convirtió en el marco de celebración de numerosos festejos, representaciones
teatrales, corridas de toros, juegos ecuestres, naumaquias, etc., que se
sucedieron durante todo el reinado. El Buen Retiro en 1637 por Jusepe Giordano El palacio
del Buen Retiro sufrió varios años de abandono hasta la boda de Felipe IV con
Mariana de Austria en 1649. A partir de entonces, el Retiro volvió a ser lugar de fiestas y representaciones teatrales, y comenzaron nuevas obras para la
mejora del real sitio. Durante el
reinado de Carlos II, el Retiro fue, en palabras de Brown y Elliott, 'escenario
tanto de espectáculos como de maniobras políticas', ya que se les asignaron habitaciones, entre
otros a Juan José de Austria, hijo bastardo del monarca. Con todo, la
intervención más significativa ejecutada en el palacio durante el gobierno del
último representante de los Austrias fue la decoración al
fresco, entre 1694 y 1695, de varias estancias del Casón por Luca Giordano,
entre las que destaca la representación de la Alegoría del Toisón de Oro,
que representa la fundación de la Orden del Toisón de Oro por Felipe III y la
apoteosis de la monarquía. Está situada en la bóveda del salón de baile,
actual Casón del Buen Retiro. Alegoría del Toisón de Oro en el Casón del Buen Retiro La llegada de los Borbones supuso el comienzo de una nueva época de esplendor para el Buen Retiro. Desde 1708, Felipe V, quien prefería este palacio al Alcázar, tuvo intención de remodelarlo según los gustos de la corte francesa. Por ello encargó al arquitecto galo Robert de Cotte una serie de proyectos en el que el edificio pasaba a tener forma de ‘U’ (conservados en la Biblioteca Nacional de París). Finalmente, todo quedó sobre el papel, ya que tan solo se realizaron intervenciones de carácter parcial debido al elevado coste del proyecto y a la llegada en 1715 de la segunda esposa de Felipe V, Isabel de Farnesio, quien reorientó el gusto hacia Italia. El incendio
del Alcázar en 1734 dio comienzo a la última etapa de esplendor del Buen Retiro.
Convertido en residencia oficial, el interior del
palacio fue totalmente remodelado. Fernando VI continuó con las mejoras, entre las que
destacaron especialmente las realizadas en el teatro para adaptarlo a los
requisitos de las representaciones de ópera, y las promovidas por
Sabatini en el reinado de Carlos III. El nuevo monarca tan solo vivió en el
Retiro hasta 1764, cuando se trasladó al Palacio Real, y dos años más tarde cedió el palacio del
Buen Retiro a las tropas de Infantería y Caballería. A esto se sumó la
apertura de un sector de los jardines al público (1767) y la cesión de parte de
los terrenos del Buen Retiro a la villa de Madrid. Así, con la reforma del paseo del
Prado, el real sitio quedó integrado en la ciudad y se ubicaron allí el Jardín Botánico, el Museo de Ciencias
Naturales y el Observatorio, proyectados por Ventura Rodríguez. El siguiente capítulo de la historia del palacio del Buen Retiro tiene lugar durante la Guerra de la Independencia. Durante la ocupación francesa, el palacio quedó convertido en cuartel general del ejército napoleónico. Los jardines fueron excavados, los árboles talados y numerosos edificios fueron demolidos o convertidos en arsenales. A todo ello se sumó la destrucción provocada por la lucha, por lo que cuando las tropas francesas abandonaron el recinto en agosto de 1812, el Retiro estaba prácticamente arrasado. Durante el reinado de Fernando VII, tras demolerse las fortificaciones francesas y las ruinas del palacio, del que tan solo quedaron en pie el Casón y el Salón de Reinos, el Palacio del Buen Retiro perdió su carácter de residencia regia, y sus terrenos se convirtieron en amplios jardines y en lugar de experimentación para distintos arquitectos. Finalmente, en 1869 una ley transfirió el Real Sitio del Buen Retiro al Ayuntamiento. Por tanto, podemos decir
que, actualmente, además de los jardines, quedan en pie dos partes del palacio,
cuya intención es la de servir como espacios complementarios del actual Museo del Prado: - - El Salón de Reinos (estancia principal
de las recepciones del monarca) albergó desde 1847 el Museo de Artillería. En noviembre
de 2016, los arquitectos Norman Foster y Carlos Rubio se hicieron cargo de su rehabilitación. Su proyecto consistía en eliminar parte de
la fachada decimonónica, mostrando así la fachada de los Austrias. - - El Salón de Baile, que hoy
se conoce como Casón del Buen Retiro, albergó desde 1841 el Gabinete Topográfico. Desde los años 70 alojó la colección de arte del siglo XIX del Museo del Prado. Tras la ampliación en
2007 de la sede principal del Prado (el llamado edificio Villanueva), los
fondos del XIX abandonaron el Casón y éste fue reformado y adaptado
como Centro de Estudios del museo. Evidentemente, tal y como se
ha mencionado, ambos edificios han sufrido profundas reformas respecto a su
diseño original. De esta forma se configura actualmente esta zona tan
emblemática del centro de Madrid: el Casón del Buen Retiro y el Salón de Reinos
frente al Parque de El Retiro, la Iglesia de San Jerónimo el Real
(originalmente Monasterio de los Jerónimos) y la ampliación de los Jerónimos (llevada
a cabo por Rafael Moneo en el claustro y perteneciente actualmente al Museo del
Prado). Junto a todo esto, encontramos el majestuoso edificio Villanueva en el
Paseo del Prado, que alberga la sede principal del museo (originalmente Academia de Ciencias Naturales y Gabinete de Historia Natural y, posteriormente,
gracias a Fernando VII e Isabel de Braganza, museo de pintura). De esta forma, el Museo del
Prado es de los pocos museos del mundo que posee obras propias del país que las
contiene (antes era un imperio en el que nunca se ponía el sol), estando
constituido en su mayoría por el patrimonio histórico-artístico conseguido o encargado por
nuestros monarcas y nobles, sin requerir obras de otros lugares recónditos del
mundo para ser el museo de pintura por excelencia. Además, no sólo constituye
un edificio como hemos visto, si no todo un campus museístico de visita
obligada. En 2019 se conmemoraron los 200 años de su fundación. El complejo museístico del Prado Fuentes empleadas principalmente: Página web del Museo del Prado y Wikipedia. |




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