La fábrica de luz de El Golgo (Ulea): donde el cielo y el agua se encuentran
Un camino de tierra, junto a las espesas cañas y el cauce del río, nos conduce hasta un antiguo edificio de planta rectangular y tejado a dos aguas, rodeado de agua y naturaleza. Se trata de una central hidroeléctrica, un lugar en el que la mano del hombre se funde con el paisaje de palmeras, valle y montañas tan característico de esta zona.
Los reflejos del cielo en el agua crean un efecto óptico casi mágico: parece no existir separación entre ambos, como si cielo y tierra se unieran en este pequeño rincón de la Región de Murcia.
Las llaves de compuertas, oxidadas por el paso del tiempo, rodean la central, situada en el paraje de El Golgo. Nos adentramos así en la fábrica de luz del Golgo de Ulea, de la que se conservan datos desde comienzos del siglo XX. En 1909, junto con la fábrica de San Antonio de El Menjú y otras instalaciones del Valle de Ricote, pasó a formar parte de Eléctrica del Segura, compañía que sería el germen de la actual Confederación Hidrográfica del Segura (CHS).
No obstante, debemos remontarnos a 1915 para comprender su origen. Ese año, el uleano Joaquín Moreno solicitó la concesión para aprovechar un salto de agua de casi un metro de altura (el actual azud de Ulea) con el objetivo de producir energía eléctrica destinada a usos industriales. Décadas después, esta fábrica de la luz quedó abandonada y en desuso, iniciándose un proceso de deterioro que el tiempo fue acentuando, como ocurrió con tantas fábricas y centrales hidroeléctricas de la bella, pero maltratada, zona del Valle de Ricote.
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| Azud de Ulea |
Sin embargo, en 2023 se abrió un rayo de esperanza. El Ayuntamiento de Ulea, ya propietario del inmueble, decidió iniciar su restauración con la intención de convertirlo en un espacio de esparcimiento y hostelería, poniendo en valor una propiedad de aproximadamente 8.000 metros cuadrados. Actualmente, la rehabilitación avanza a cuenta gotas: el tejado y la estructura del edificio han sido completamente restaurados y el acceso al interior permanece cerrado para evitar riesgos. No obstante, sí es posible recorrer el entorno: el canal de entrada y el azud, el canal de salida (ya seco y cubierto de cañas), pequeños canales secundarios y numerosas llaves de compuertas que aún sobreviven como testigos silenciosos de su pasado industrial.
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| Fachada principal de la fábrica |











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